A lomo de palabra
por Germán Castro (gcastro@agseso.com)
Un
caballo en la Silla del Águila
Carlos
Fuentes, La Silla del Águila
Alfaguara, 2003. 412 pp.
México, 2020. El país, de acuerdo con el diagnóstico
de Xavier Zaragoza Séneca, consejero del primer mandatario
del país, Lorenzo Terán, está en problemas y para
enfrentarlos no hay buen árbol al que arrimarse: el presidente
es
bueno, bien intencionado, débil
y pasivo.
El jaloneo por la sucesión ya comenzó, los gringos nos
están castigando por nuestros desplantes de multilateralismo
caduco y la situación económica es normal, o sea que el
país está en crisis
: La importancia de México
y de Latinoamérica es que no sabemos administrar nuestras finanzas.
En consecuencia, somos importantes porque les creamos problemas a los
demás, explica, cínico como los conocemos, el Secretario
de Hacienda, Andino Almazán. ¿Y el resto del gabinete?
Pues a ver si te suena
: El secretario de Educación
es un desastre. Dicen que es más mentiroso que un dentista y
que su perpetuo e interminable monólogo tiene una sola virtud:
vuelve catatónico a cualquier auditorio
( )
La señora
secretaria del Medio Ambiente
es tan fantasiosa que le basta hacer
lo contrario de lo que piensa para ser realista
El secretario
de Comunicaciones
no ve nada para robarlo todo
,
y así, porque de acuerdo a Carlos Fuentes, las cosas no cambiarán
en los poco más de 15 años que faltan para el Veinte Veinte:
Conservadores y progresitas: Lo malo es que unos y otros sólo
son honrados en la oposición.
La Silla del Águila es una novela espistolar; se
estructura en 69 cartas y un monólogo. Destinatarios y firmantes
tienen en común la lucha por el poder político que
en México tiene coordenadas precisas: la Silla del Águila,
desde el mero preciso hasta el más rascuache de sus secretarios,
pasando por los infaltables yes men tan requeridos por los inseguros
todopoderosos. ¡Y qué asquerosamente familiar nos puede
resultar el rastrero Tácito de la Canal, arquetipo del coordinador
de gabinete, del secretario particular, del lamebotas profesional.
María del Rosario Galván, una de los personajes
principales de La Silla del Águila es hidrocálida:
Estas ante una mujer apostadora. Por algo nací
en Aguascalientes durante la Feria de San Marcos. Mis primeros
vahídos se confundieron con relinchos de caballo, cantos
de gallo, navajazos de palenque, barajar de naipes, sones de
guitarrón, falsete de cantadoras, trompetas de mariachi
y gritos de ¡Cierren las puertas!.
|
De acuerdo a Fuentes, pagaremos cara la inocencia política del
gobierno del cambio: en el 2006 el PRI Restaurado retornará al
poder. Más todavía: El Anciano del Portal, el expresidente
mítico, estará sentado en un café veracruzano grillando
a distancia y dictando cátedra respecto a las leyes de la política
mexicana, las mismas que el 6 de julio del 2000 no han logrado redefinir:
La
política es el arte de tragar sapos sin hacer gestos
En la política mexicana, hasta los tullidos son alambristas
La Presidencia es como la montaña rusa. Con la cara que
uno pone cuando lo sueltan cuesta abajo, con esa cara se queda uno para
siempre
Tenemos dos reglas de oro para la política mexicana. Una
es benigna: la no-reelección. Otra es más severa: el exilio.
Pero la razón es la misma: todo malhechor es reincidente
Si alguien quiere se parte del Gabinete, primero debe ingerir
un litro de vinagre
Para conservar las costumbres, violemos las leyes.
y así, muchas, demasiadas perlas podridas. Pero con la que yo
me quedo en primer plano, la que juzgo digna de enmarcar
:
en este país te mata a coces el caballo al que
haces Emperador. Y piensalo, la conseja fue válida
cuando el gran elector de Los Pinos destapaba al Bueno, y sigue siéndolo
hoy, en tiempos de, según el eufemismo de Zedillo, "normalidad
democrática".
Hay que leer la más reciente novela de Carlos Fuentes. Él
nació en 1928, así que si bien le va siempre la
va bien, puede que llegue vivo al país que imagina para
2020: tendrá 92 años y oj-Alá siga escribiendo