A lomo de palabra

por Germán Castro (
gcastro@agseso.com)

La primera novela histórica mexicana

En 1987, la publicación de Noticias del Imperio, de Fernando del Paso, reanimó el gusto por la novela histórica en México.


Sin embargo, en esta tierra de mistificadores del pasado la tradición del género es tan añeja como el país mismo. En el siglo XIX, los liberales le tomaron especial afecto a la novela histórica, en mucho porque sirvió de eficaz instrumento para denostar a los conservadores; ahí están las populares obras Vicente Riva Palacio (1832-1896)…


… y, pero por supuesto, previas a todas ellas, las novelas del yucateco Justo Sierra O’Reilly (1814-1861) —Un año en el hospital de San Lázaro y La hija del judío, las principales—. Pero, ¿cuál es la primera novela histórica mexicana? La pregunta luce sencillita, pero no lo es tanto, de hecho hasta hace muy poco no tenía una respuesta del todo certera.

La que puede ser considerada como la primera novela histórica de México fue publicada en 1826: Jicotencal. Digo que puede porque hay que señalar algunos asegunes… Por ejemplo, la primera edición de la obra fue facturada en Estados Unidos (Filadelfia, Imprenta de William Stavelly). En cuanto a su autor, el libro apareció sin el nombre de su creador, y durante más de siglo y medio el asunto fue motivo de debate; hoy, con toda certeza –la demostración definitiva se debe a Alejandro González Acosta– sabemos que quien escribió la novelita en cuestión fue el poeta José María Heredia. Es decir, la primera novela histórica de México se publicó fuera del país y se debe a la pluma de un cubano –Heredia ha sido llamado "el poeta nacional" de Cuba–.


Jicotencal se refiere a los poco afortunados andares del príncipe y guerrero tlaxcalteca Xicoténcatl Xocoyotzin, oriundo del señorío de Tizatlán, quien pasó a la historia como el único mandamás tlaxcalteca que se opuso a la alianza de su pueblo con los conquistadores españoles para combatir al Imperio Azteca. Por supuesto, el indígena –estereotipado desde la lente del buen salvaje— es un héroe, y el discurso de la narrativa herediana es independentista y liberal.

Pocos años después de que Heredia diera a conocer su Jicotencal, en España se publica la respuesta…, y, curiosamente, con "x": Xicoténcal, príncipe americano (Valencia, 1831). El autor en este caso sí tuvo el tino de ahorrarle chamba a los filólogos y firmó su escrito; se trató del español Salvador García Baamonde, quien, por su parte, defiende en su libro la obra bienhechora de Cortés y sus hombres.

Conviene dejar dicho que hay quienes sostienen que Jicotencal no sólo es la primera novela histórica de México, sino también de América y, más todavía, la primera escrita en lengua española. La segunda afirmación es correcta –mientras no aparezca un filólogo con algún descubrimiento espectacular bajo el brazo–, pero la tercera no: el investigador Vicente Llórens ha demostrado que la edición prima de Ramiro, Conde de Lucena, de Rafael de Húmara y Salamanca, no data de 1828, como se creía, sino de 1823, esto es, tres años antes que la novela de José María Heredia.

Si te interesa conocer estas novelas encontradas, buena noticia: el año pasado la UNAM, en su excelente colección Ida y rregreso al siglo XIX publicó en un solo tomo las novelas de José María Heredia y de Salvador García Baamonde, con estudio preliminar y notas a cargo de Alejandro González Acosta.

Y para terminar…, si Jicotencal fue escrita por el cubano José María Heredia, entonces resulta que el primer mexicano que escribió una novela histórica fue, precisamente, Justo Sierra O'Reilly… Ya hablaremos de eso…

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