A lomo de palabra
por Germán Castro (gcastro@agseso.com)
subrayado
¿Por qué leer?
Harold Bloom
El que para muchos es el crítico literario
más importante de nuestra época, Harold Bloom, presenta
en el Prólogo de su libro Cómo leer y por qué
una brillante disertación en torno al cuestionamiento de por
qué leer, así como cinco recetillas para renovar(nos)
(en) la lectura. A ver si te sirven
¿Por qué leer?
Importa, para que los individuos tengan la capacidad de juzgar y opinar
por sí mismos, que lean por su cuenta. Lo que lean, o que lo
hagan bien o mal, no puede depender totalmente de ellos, pero deben
hacerlo por propio interés y interés propio.
Entre otras cosas, la lectura sirve para prepararnos para el cambio
y, lamentablemente, el cambio definitivo es universal.
leemos para fortalecer nuestra personalidad y averiguar cuáles
son sus auténticos intereses. Este proceso de maduración
y aprendizaje nos hace sentir placer
¿Ética de la lectura?
Sin duda, los placeres de la lectura son más egoístas
que sociales. Uno no puede mejorar de manera directa la vida de nadie
leyendo mejor o más profundamente. No puedo menos que sentirme
escéptico ante la tradicional esperanza social que da por sentado
que el crecimiento de la imaginación individual ha de conllevar
inevitablemente una mayor preocupación por los demás,
y pongo en cuarentena toda argumentación que relacione los placeres
de la lectura con el bien común.
El fortalecimiento de la propia personalidad ya es un proyecto bastante
considerable para la mente y el espíritu de cada uno: no hay
una ética de la lectura
Principios para renovar la lectura
Primero
Límpiate la mente de tópicos intelectualoides.
Segundo
No trates de mejorar a tu vecino ni a tu ciudad con lo que lees
ni por el modo en que lo lees.
Tercero
El intelectual es una vela que iluminará la voluntad y los
anhelos de todos los hombres.
Cuarto
Para leer bien hay que ser inventor. En estética no hay patrones
absolutos.
Quinto
Recuperación de lo irónico. La pérdida de la
ironía es la muerte de la lectura.
Congruente, dialéctico, Bloom concluye su alegato:
Sólo se puede leer para iluminarse a uno mismo: no es posible
encender la vela que ilumine a nadie más.
¡Qué ironía!